Trek Bikes - Montadas en Alemania
Cuando sales a montar en bicicleta con una Trek en Europa, es muy probable que tu bicicleta haya sido fabricada en un tranquilo rincón de Sajonia, Alemania. Allí se encuentra la Diamant Fahrradwerke, una fábrica llena de vida e historia que lleva fabricando bicicletas desde 1885.
Trek compró la Diamant Fahrradwerke en 2003, y desde entonces, la histórica fábrica de Diamant en Hartmannsdorf ha sido el centro de nuestra producción europea de bicicletas Trek, Diamant y Electra.
Un legado de artesanía
Diamant no es solo una marca cualquiera. Es la marca de bicicletas más antigua de Alemania que sigue en funcionamiento. Desde el primer taller de los hermanos Nevoigt hasta las guerras mundiales y la reunificación, la historia de Diamant es una historia de superación y dedicación al ciclismo.
Cuando Trek entró en escena, adquirimos algo más que una marca. Abrimos las puertas a un taller, una plantilla y una cultura que encajan con nuestros valores y raíces. Hoy en día, esta fábrica sigue siendo un lugar donde personas reales fabrican productos reales. Aquí trabajan más de 400 mecánicos altamente cualificados, que montan casi todas las bicicletas Trek y Electra que se venden en Europa, además de todas las Diamant.
Fabricada para Europa, por los europeos
En un mundo en el que las bicicletas atraviesan océanos antes de llegar a la tienda, estar cerca de casa tiene algo especial. Montar las bicicletas aquí mismo nos permite hacer entregas en menos tiempo, realizar mantenimientos más fácilmente y adaptarnos mejor a lo que los ciclistas de aquí buscan y necesitan, ya sean los criterios de calidad, el estilo o el rendimiento diario.
Para nosotros, es un orgullo diseñar productos para las carreteras, el clima y el estilo de vida europeos. Por eso, estamos invirtiendo en el futuro de nuestro compromiso, ampliando nuestras instalaciones de Hartmannsdorf para suministrar más bicicletas sin comprometer la calidad por la que somos conocidos.
Esta fábrica funciona gracias al poder de las personas.
Date un paseo por los pasillos de Hartmannsdorf y verás herramientas, máquinas y cuadros en movimiento, pero lo que más llama la atención son las personas. Hay un ritmo en este lugar. Los equipos trabajan juntos en un ambiente tranquilo. Algunos tienen fuertes raíces locales. Otros aportan nuevas perspectivas desde toda Europa y más allá.
Aquí se hablan muchos idiomas, pero los valores se comparten: respeto por el patrimonio, orgullo por la artesanía y una profunda convicción por hacer bien el trabajo.