Montaña: Yo estuve en la Cape Epic 2010

05/05/2010

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Antonio del Pino compagina su profesión con su otra gran pasión, el ciclismo. Su marcada trayectoria como ciclista le ha llevado a participar sobre todo en competiciones de triatlón, duatlón y carreras de resistencia. Pero últimamente sentía la necesidad de competir de nuevo en MTB, así que este año se embarcó en una aventura única, la Cape Epic. Del Pino nos cuenta en primera persona cómo vivió esta experiencia que resume con estas palabras: "la Cape Epic es una carrera pensada por el diablo, con salida en la tierra y meta en el cielo."

"Ha sido lo más duro y fascinante que he hecho en mi vida. Estoy tan lleno y tan vacío que no se si llorar de pena porque se acabó o llorar de alegría precisamente por lo mismo... porque ya acabó esa maravillosa tortura.

Hemos estado a un nivel competitivo increíble, teniendo en cuenta que no somos pros y que el nivel de los corredores que nos rodeaban es la referencia mundial. Ha habido muchos problemas que nos han alejado de una clasificación final más adelantada, pero hemos estado delante en la mayoría de las etapas, superando problemas que iban mucho más allá de la dureza física y hemos demostrado que somos dos corredores de pura raza y que amamos este deporte como pocas cosas en nuestras vidas. No es falta de humildad, es la verdad.

El primer día íbamos entre los 15 primeros, era una etapa de 120 Km, y en el Km 100, ya acabando la etapa, de repente empecé a sufrir calambres. Jamás en mi vida los había tenido así. Me quedé bloqueado, se me acalambraba todo el cuerpo al tiempo. Perdimos más de una hora y cuarto. Llegué a meta con la ayuda de Jose, que se ha convertido en mi hermano. Era el primer día y ya había tocado fondo. No me desanimé, de verdad, sabía que físicamente estaba realmente fuerte y que era un problema puntual...o al menos eso me repetía para no agarrar la mochila y volverme para Madrid con el rabo entre las piernas.

Nada más llegar a meta empecé a beber y beber para recuperarme y al día siguiente, en la segunda etapa... ¡iba como un cañón!. Le dije a José que se metiera a rueda, que le iba a llevar hacía delante, que tenía que compensarle por el fallo del día anterior. Remontamos un montón pese a que salimos en el gallinero. Llegamos súper contentos a meta porque la cosa de nuevo pintaba bien.

En la 4ª etapa me puse el primero para tirar del carro, arrancamos a tope... e hicimos una etapa alucinante, no perdonamos ni un sólo puesto, tanto que acabamos a hachazo limpio en los últimos 20 Km con el equipo Trek DT Swiss francés, a quienes ganamos echándole dos cojones.

Al día siguiente en la crono de la 5ª etapa... hicimos un trabajo sensacional, yo cada día iba un poco más rápido y en la crono... saqué todas la emociones del fracaso del primer día. Podía sufrir como un animal, el dolor físico no tenía comparación a la angustia sufrida los días previos... no tenía límite para exigirle a mis piernas.
Al pobre José lo llevaba al borde de la locura, tras cuatro etapas corriendo juntos se fiaba de mi a ojos cerrados, pero aun así en una subida me dijo "tío, estás loco, se te está yendo la cabeza, me vas a reventar", a lo que le contesté " Estamos vivos ¿no? pues vamos a demostrarlo"

Enseguida entendió lo que significaba, así que bajó la cabeza, resopló, escupió con fuerza y aceptó que esos 30 km íbamos a hacerlos a fuego. Cuando llegamos a meta la gente alucinaba con "los periodistas". Ya habían salido un montón de equipos profesionales y en muchos casos habíamos pulverizado sus tiempos. Luego salieron los mejores y bajaron nuestro tiempo, pero ya daba igual, durante media hora nos sentimos líderes... y eso ya no nos lo podía quitar nadie.

Pasaron las etapas, infernales todas, a cada cual peor, con un calor achicharrador, con el estómago destrozado de comer 25 barritas al día y decenas de bidones de agua, de respirar polvo, con el culo destrozado, los brazos agarrotados... pero seguíamos ayudándonos, sufriendo juntos y disputando hasta el último metro.

En una carrera como esta las cosas suceden más despacio, los ataque no son tan evidentes, son ese ligero incremento de ritmo que va despegando al resto de rivales metro a metro hasta que desaparecen en el horizonte.

Aun así, muchas etapas las acabamos a palo limpio y en el cuerpo a cuerpo, por lo menos con los equipos de nuestro nivel nos mostramos imbatibles.

He de reconocer que me equivoqué con el tuneado personal de mi bici. La Trek Top Fuel ha sido la bici que más etapas ha ganado, dos de los hermanos Fluckiger y una del equipo Bertjens, pero me empeñé en aligerarla demasiado con la horquilla FRM y el amortiguador DT Swiss muy alto de presión. La bici pesa 9,2 kg y para un rally es un misil, casi una Softail perfecta con la que estaba entrenando como una moto el mes previo, pero claro... Sudáfrica no es el El Pardo, y aunque la bici ha aguantado sin inmutarse... me ha destrozado el cuerpo.

Me equivoqué, lo admito, la bici era perfecta tal y como venía de serie, con su horquilla y amortiguador Fox. De cualquier modo ya lo sé para el año que viene, en Cape Epic la bici tiene que trabajar mucho por ti, un kilo más de peso ni importa nada... Así que si Dios quiere, me dejaré de experimentos y el año que viene llevaré la bici que los ingenieros y jefes de producto de Trek hayan diseñado para aguantar en las peores condiciones, que son las que esperan cada etapa, durante ocho días a razón de una media de cinco horas por jornada. "