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Stan Nice disputa los Campeonatos del Mundo de ciclocross Singlespeed

En pleno diluvio, aparece un hombre con un chaqueta esmoquin de color amarillo y un gorro de invierno estilo cosaco. Es una cara más entre un grupo de ciclistas de singlespeed disfrazados que están haciendo cola para recoger sus dorsales y también para participar en una carrera a cuatro patas que se celebra en un bar de la localidad. Cuando le llega el turno para registrarse, dice llamarse Stan Nice, su seudónimo, aunque, por primera vez en 15 años, nadie parece saber que se trata de uno de los corredores más prestigiosos y que mayores conquistas ha logrado en su carrera deportiva.

Mientras se pasea entre la muchedumbre de un café mal iluminado, la gran ingesta de alcohol impide que los demás le puedan reconocer. Aquí, protegido por su disfraz, es como cualquier otro corredor que se ha desplazado a Portland para participar en el caos y la locura de los Campeonatos del Mundo de Ciclocross Singlespeed.

Sus fibrosas piernas explican una historia completamente diferente. Aquí en Portland, todos le llaman Stan. En Bélgica, su país, le llaman "el caníbal". También es conocido como Sven Nys, bicampeón de los Campeonatos del Mundo de Ciclocross.

Está aquí para competir y divertirse (y no necesariamente en este orden). También ha venido a probar la nueva Crockett para singlespeed. Y hay un motivo más. Ha venido a rendir tributo a los SSCXWC y a la cultura del singlespeed. Está aquí para probar este estilo de ciclismo tan divertido y no apto para menores y que forma parte del deporte al cual ha dedicado tanto tiempo.

En cierto sentido, se jugaba mucho más de lo que solía cuando competía en la Copa del Mundo. En los SSCXWC, el premio del ganador es un Speedo de oro y un tatuaje obligatorio. Y, a pesar de que el bañador siempre lo puedes esconder cuando te visiten los cuñados, el tatuaje sirve de recordatorio permanente en caso de ganar la competición.

Mientras se pasea entre el público, Stan se quita el gorro. La gente empieza a murmullar cuando se da cuenta de que no se trata del típico corredor jubilado que busca dar sentido a su vida mientras compite en Portland. Cuando los murmullos se convierten en gritos, aparecen las cámaras.

Su presencia no dejaba de ser una sorpresa. ¿A qué había venido? ¿Iba a competir de verdad? ¿Se haría el tatuaje? Su participación, era una auténtica declaración de principios: la décima edición de los SSCXWC había pasado a ser algo más que una competición entre amigos. Había atraído la atención de todo un campeón del mundo y eso le daba un estatus elitista a la competición.

Mucha gente también se hacía la siguiente pregunta: ¡Estaba Sven más cómodo con un chaqueta esmoquin que con un maillot?

Estos son los #SSCXWCXPDX

Mitad competición ciclista, mitad circo. Se trata de un evento que va mucho más allá de la competición. Se trata de un fin de semana entero para disfrutar de una de las disciplinas más animadas y explosivas del ciclismo: el ciclocross para singlespeed.

El circuito se encuentra justo a las afueras de la localidad, en una isla llena de granjas orgánicas con berzas y otros alimentos típicos de la mentalidad saludable de la comunidad ciclista y de la ciudad de Portland, en el estado de Oregon. Sin embargo, una vez los locos del singlespeed descendieron a la isla de Sauvie, estos estereotipos ya son cosa del pasado.

Si combinas el compromiso y la intensidad que nuestros amigos europeos demuestran a la hora de competir en la Copa del Mundo con el anhelo por permanecer joven y un poco alocado, dos de las características más típicas de los ciudadanos de Portland, podrás empezar a comprender el motivo que impulsa a estos participantes tan fanáticos a participar en este evento, año tras año.

En el Campeonato del Mundo de Ciclocross para Singlespeed es más importante la diversión que la victoria, aunque los dos son sinónimos cuando te haces con el premio de ganador. Y todo ello sin tener en cuenta el gran número de obstáculos que hay que superar para ganar esos premios.

El cross te obliga a ensuciarte siempre. Por definición, implica practicar el ciclismo en terrenos embarrados, con temperaturas extremas y, además, pasas más tiempo limpiando la bicicleta que compitiendo encima de la misma. Estos elementos tan esenciales siguen formando parte de la idiosincrasia de los SSCXWC, aunque también hay que tener en cuenta otra de las características que definen esta competición y que implica un forma de ensuciarse mucho más siniestra (y, seguramente, más divertida). Independientemente de lo que la gente piensa sobre la fama que esta personalidad pueda aportar a un evento tan radicalmente desafiante como este, todo el mundo estaba de lo más esperanzado. Portland no es Bélgica y con tantos tatuajes, piercings y chalecos vaqueros, el público parecía más propio de un concierto de los Cro-Mags que el de una competición de la Copa del Mundo. Si se hubiese tratado de cualquier otro evento, esta supuesta falta de sintonía podría producir divisiones. Sin embargo, en los SSCXWC, todos somos iguales y, tanto los ciclistas como los juerguistas, estaban encantados con la posibilidad de que una leyenda del ciclocross nos visitase.

Participantes: Una fiesta por todo lo grande

El Campeonato del Mundo de Singlespeed se ha pasado 10 años fomentando su reputación por ser la sede donde se celebran las mejores fiestas del ciclismo y la gente se ha empezado a dar cuenta de ello. Hoy en día, este evento genera tanto interés que es necesario implantar un proceso de calificación muy selectivo para reducir el número de participantes y tener cierto margen de maniobra.

El sábado por la mañana, al cruzar el puente que conduce hacia las isla de Sauvie, era bastante evidente que el día no iba a ser muy agradable. A primera vista, el circuito incluía un huerto de calabazas muy embarrado y con bastantes modificaciones, como el "shark jump", una rampa que se dirige directamente a un lago completamente anegado con abono y un eslalon que no era demasiado apropiado para una bicicleta de cross. Nos recibieron con una sonrisa en los labios y nos dijeron: “Seguramente ya os habéis enterado que el parking está inundado".

A pesar de que los participantes más fuertes, o quizá los más afortunados, se clasificaron para la carrera del domingo gracias a los tiempos conseguidos en la vuelta de clasificación sobre un circuito más corto, el público pudo deleitarse con otros métodos de clasificación. Estas "hazañas" forman parte de la tradición.

Un sprint masivo con numerosas caídas al final del recorrido con charco de agua incluido y a plena velocidad. Una carrera con sacos de patata por el barro que, en ocasiones, parecía un deporte de contacto. Los más desesperados se vieron obligados a participar en dos carreras de eslalon, con final en una carretera más propia de una bicicleta de montaña con doble suspensión. No había ninguna bicicleta de esas características.

Según uno de los directores de carrera, con megáfono en mano, "no es una competición de la UCI y tampoco queremos que lo sea". "La diversión es lo más importante". Esta parecía ser la clave a la hora de clasificarse para la final del domingo. Había que aceptar el último desafío mientras el público iba enloqueciendo con el paso de las horas.

Eso es exactamente lo que hizo Sven.

Día de la competición: Bienvenidos al campo de batalla

Todos los corredores de ciclocross más experimentados saben que el día de carrera es como un ritual. Ya sea el desayuno o el calentamiento, la rutina debe seguirse en todo momento. Sin embargo, los SSCXWC son todo menos normales y, después de una vuelta de reconocimiento, Stan Nice ya era consciente de las condiciones tan adversas que le iban a acompañar durante el resto del día.

Una mujer que participaba en la "carrera de las perdedoras" intentó convencernos que era necesario acabar su enorme lata de cerveza. En un rincón apartado del circuito, los miembros del equipo Super Awesome consumían cervezas para desayunar y daban los últimos toques al Death Trap, un autobús escolar especialmente preparado y cuya característica más definitoria era un poste metálico que iba del suelo al techo y que parecía mucho más propio de un club nocturno de Las Vegas que de una competición de ciclismo. El circuito atravesaba el autobús directamente y ofrecía a los corredores la posibilidad de disfrutar de su interior mientras se dirigían al siguiente obstáculo.

Esto no significa que todas estas vistas tan poco ortodoxas que figuraban en el circuito se habían implementado sin ningún tipo de intención. Forman parte de un ritual y el clímax se produce en el momento de arrancar la última carrera.

Mientras tanto, un grupo de puretas hacen sonar sus tambores mientras los corredores se preparan para luchar contra el barro. A este ruido ensordecedor hay que añadir el sonido de los fuegos artificiales y los gritos procedentes de una muchedumbre cada vez más enloquecida y ebria.

Mientras Stan echaba un vistazo al enorme “shark jump” y planeaba la línea a seguir mientras atravesaba el lago, su rostro denotaba cierto nerviosismo. "Se trata de sobrevivir". "La teoría de la selección natural", había afirmado antes. Este sentimiento era compartido por un espectador cercano y que esperaba nada menos que una carnicería, pura y dura.

En el último momento, se produjo otra sorpresa. Los corredores que estaban en la línea de salida fueron dirigidos a un campo de maíz y de lo más denso. Se iba a parecer mucho a la salida de las 24 horas de Le Mans, aunque el disparo de salida se hacía con un escopeta de cañones recortados y con el siguiente recordatorio “si no quieres un tatuaje, no ganes esta carrera”. Mientras los corredores iban saliendo del campo de maíz como si fuesen animales salvajes que habían escapado de sus jaulas, la escena era más propia de una escena de la película "Los chicos del maíz" que de una competición de la Copa del Mundo

En marcha...

La carrera se redujo a una batalla muy animada entre Stan y Adam Craig, un veterano del ciclismo de montaña y bicampeón de los SSCXWC, con tatuaje incluido. Con el olor de azufre en el aire, el sonido de los fuegos artificiales y el resplandor de la luces, el público parecía estar en medio de un campo de batalla.

Mientras Adam y Stan se iban relevando en la primera posición, lo más difícil era rodar por un terreno tan complicado, además de enfrentarse a un público tan revoltoso. La zona más peligrosa del circuito se encontraba justo después del "shark jump", donde el lanzamiento de unos enormes balones medicinales provocaron la caída de Adam Y Stan.

Cualquier persona que haya podido ver cómo competía Sven en el pasado, también sabe que ha tenido que soportar muchas provocaciones del público. En Portland, Stan fue el objetivo de la atención de muchos de los espectadores y, en muchos momentos, parecía tener una diana en la espalda. En ningún momento perdió la sonrisa y la energía que emanaba del público, le servía de motivación. Su cara cubierta de barro reflejaba claramente el significado que para él tenían los SSCXWC, así como el hecho de que incluso los corredores más experimentados no son inmunes a la pasión que genera entre todos la bicicleta y la cerveza.

Al final, Adam ganó la carrera delante de sus amigos y seguidores y, a pesar de que algunos consideraban que Stan no había puesto toda la carne en el asador, eso ya no se sabrá nunca. El público aclamó al ganador local y a su legendario oponente y mientras Stan lucía su chaqueta esmoquin de color amarillo y pasaba a ser Stan de nuevo, era más que evidente que el esfuerzo y la diversión generalizada del fin de semana había hecho mella en él. Mientras abrazaba a Adam y sus dientes relucientes contrastaban con su cara embarrada, dijo lo que todos estábamos pensando: "Gracias por este gran espectáculo".

Quizá sea cierto que Sven adoptase el nombre de “Stan Nice” durante el fin de semana, pero es indudable que ninguno de los corredores que participaron en los SSCXWCPDX estaba fingiendo. La autenticidad y la actitud desafiante es lo que define a este evento. Se trata de una novedad en el ciclismo de competición donde, hasta ahora, lo importante eran los resultados y la bicicleta a la hora de definir la palabra "éxito". En el mundo del ciclocross para singlespeed lo importante es divertirse a lo grande y hacer todo lo posible para que los demás, ya sean amigos o desconocidos, puedan hacer lo mismo.

Al final, solo un corredor se hizo con el Speedo de oro y el tatuaje pero, una vez se habían enviado las bicicletas a casa y se habían acabado las resacas y limpiado el sudor y el barro de la ropa, lo único que quedaba eran los recuerdos de un fin de semana épico, así como las especulaciones en torno a cómo se podrían radicalizar aún más los SSCXWC.

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